Enrico Ferri, una figura prominente en la historia del derecho penal, revolucionó la forma en que comprendemos y aplicamos las leyes penales. Nacido el 25 de febrero de 1856, Ferri fue un destacado criminólogo italiano y uno de los principales exponentes de la escuela positivista del derecho penal. A lo largo de su carrera, Ferri abogó por una visión más científica de los delitos y las penas, que buscaba entender los factores sociales y ambientales que influyen en la delincuencia.
Un Nuevo Enfoque para el Derecho Penal
El enfoque de Ferri se centraba en estudiar al delincuente más que al delito en sí mismo. Creía que para prevenir el crimen, era esencial entender las causas subyacentes que llevaban a una persona a cometer un delito. Este enfoque contrastaba con las teorías clásicas que veían el crimen como una elección racional de los individuos.
La Escuela Positivista
Ferri, junto con otros pensadores como Cesare Lombroso y Raffaele Garofalo, fue fundamental en el desarrollo de la escuela positivista. Esta corriente sostenía que el comportamiento criminal era un fenómeno natural que podía ser estudiado y prevenido. Para Ferri, las medidas contra la delincuencia debían basarse en datos empíricos, considerando factores como la biología, la psicología y las circunstancias sociales del individuo.
Legado Duradero
A lo largo de su vida, Ferri trabajó como abogado y político, influyendo significativamente en el sistema legal italiano. Sus ideas no solo influyeron en la legislación de la época sino que también sentaron las bases para el desarrollo de modernos sistemas de justicia penal que buscan rehabilitar en lugar de simplemente castigar.